Un mundo paralelo. Hakha (II)

Existe gente que jamás ha salido de su aldea. Viven en su propio mundo. Un mundo paralelo.


Hakha
Hakha

Hakha es mucho más grande de lo que imaginaba. Aquí viven permanentemente más de 25.000 personas. Gente muy pobre, casas de madera o chapa con tejados ondulados de metal, oxidados en la mayoría de los casos. La población es extensa y se divide en las dos vertientes de un valle comunicadas por una única carretera. Justo en el punto donde hay un control permanente de Policía con barricadas de madera y alambre de espinos.

 

A ambos lados y mezcladas entre las casas, Iglesias. Muchas Iglesias. Las hay de todo tipo pero en su gran mayoría son Baptistas. Si comento este dato es porque el número de iglesias me pareció verdaderamente exagerado, de hecho hay hasta una asociación de iglesias baptistas de Hakha. Pero claro... todo tiene su porqué.

Hakha fue fundada por misioneros británicos hace 200 años y exactamente ayer (14 de julio) hace 200 años que se puso la primera piedra de la primera iglesia baptista de Hakha, que precisamente se llama “The first stone church”.



Primera iglesia cristiana en Hakha
Primera iglesia cristiana en Hakha


Yo llegué un sábado por la noche, así que mi primer día en Hakha fue el domingo. Desde bien temprano los cánticos procedentes de las iglesias y emitidos por potentes altavoces inundan la ciudad y lo harán durante toda la mañana. Imagino que los horarios de misa están coordinados para que no coincidan en iglesias cercanas.


Es una suerte haber llegado aquí un domingo, todo el mundo está en la calle, vestido con sus mejores ropas camino a las iglesias. Familias enteras, grupos de amigos y amigas que caminan agarradas de la mano portando sus biblias y libros de cánticos. Hay un ligero sol y muchas mujeres llevan el paraguas abierto. Es un espectáculo.

Los comercios están cerrados, la ciudad entera está centrada en una única misión. Ir a misa. Sin embargo este domingo está pasando algo especial, y no tardo mucho en darme cuenta. Este domingo la rutina de ir a misa se está viendo “alterada” por algo inusual. Ese algo soy yo.



Los comercios están cerrados, la ciudad entera está centrada en una única misión. Ir a misa. Sin embargo este domingo está pasando algo especial, y no tardo mucho en darme cuenta. Este domingo la rutina de ir a misa se está viendo  alterada  por algo inusual. Ese algo soy yo.



Hay un extranjero en la ciudad y absolutamente todo el mundo me mira cuando paseo despacio por las calles de Hakha. Me miran y hablan entre ellos. Las mujeres más jóvenes se ríen cuando paso cerca, pero si giro la cabeza hacia ellas su risa cesa de inmediato. El resto de la gente simplemente me mira. Es inquietante, muy inquietante. Allá a donde voy siento cien ojos clavados en mi, es inquietante e incomodo. Llegué a pensar que era por la moto, pero circulo despacio y no soy el único que va en moto, simplemente es que soy extranjero.

 

En muchas ocasiones saludo con un movimiento de cabeza pero no obtengo respuesta... tengo la sensación que estoy vulnerando alguna norma no escrita, que estoy violando la intimidad de un pueblo entero. La sensación de alterar su paz, su rutina dominguera, sin embargo no he hecho nada extraño ni fuera de lo común... sólo circulo en moto despacio.

 

Tardé un rato en darme cuenta que lo extraño y fuera de lo común soy yo mismo.



Hakha
Hakha

Alrededores de Hakha
Alrededores de Hakha. Verde intenso


Sólo hay un hotel en Hakha, en el que estoy alojado, el dueño es de la etnia Chin y el hotel no está pensado para turistas occidentales, está orientado a birmanos, nadie del staff sabe una palabra de inglés. Hay huéspedes pero son todos birmanos, el longyi los delata a distancia. Si no hay más extranjeros alojados aquí es que no hay más extranjeros en Hakha y esto es algo que comprobaría más tarde paseando en la moto durante horas. No he visto a ningún occidental... si siquiera a chinos, japoneses o coreanos. Sólo hay Chin y Birmanos. Por eso destaco tanto, por eso llamo tanto la atención.


Bueno, os he engañado anteriormente al decir que es el único hotel de Hakha, hay otro, con una pinta excelente, nuevecito, como recién inaugurado. Está llamado a convertirse en el hotel de referencia de esta ciudad, pero... es propiedad del gobierno de Myanmar, y claro... entre pasar penurias pero pagar a una familia Chin, o alojarme como un rey pero saber que mi dinero va directamente a las arcas del gobierno de Myanmar y que después lo utilizarán para machacar a las minorías étnicas como los Chin por ejemplo, me quedo con la primera opción. Tengo muy claro que cada euro que me gaste aquí, si puedo elegir, elijo dárselo a la gente y no al gobierno.

 

Hakha tiene un estadio de fútbol que cuando lo ves piensas que es imposible que un lugar como este exista una edificación de este estilo, y sin embargo, ahí está. Es el estadio Vumthu Maung, construido en 1998 para celebrar unos importantes juegos deportivos. El estadio debe tener capacidad para no menos de 8.000 ó 10.000 personas, bueno soy malo calculando, pero cabía mucha gente. Y digo cabía porque las gradas están construidas de madera, y no han tenido mantenimiento desde entonces con lo cual, con la cantidad de humedad que hay aquí, esa madera se ha ido pudriendo y ahora mismo el estadio parece que se va a desmoronar de un momento a otro. Desde luego esta edificación indica que esta ciudad tuvo un pasado mucho más próspero que el actual.

 

Una cosa muy significativa es que igual que hay muchas iglesias, también hay muchos campos de fútbol, vi muchas camisetas de la selección española, y cuando me preguntaban de donde era y les señalaba la camiseta de la selección se ponían nerviosos! Varios de ellos me confesaron que durante el mundial toda la gente en Hakha apoyaba a la selección española. Increíble el poder que tiene el "furgol".



Después de jugar al fútbol
Hay una afición tremenda a los deportes, el fútbol en campos de embarrados es el deporte rey.
Tenis en Hakha, Chin State
La única pista de tenis tiene mensaje. Observese el detalle del calzado

Después de varias horas recorriendo la población con la moto, el hambre aprieta y tardo en encontrar algún sitio abierto donde se pueda comer algo. Al final y muy cerca del control de policía veo algo que pudiera ser un restaurante así que paro, aparco la moto, me quito el casco y voy hacia dentro, todo esto bajo la atenta mirada de unas 20 personas.

 

La situación me recordaba a esas películas del oeste cuando el pistolero a sueldo llega al pueblo, se baja del caballo, lo amarra en un poste a la entrada y cruza despacio las puertas oscilantes del Saloon para dirigirse a la barra. Ese momento en el que el vaquero de turno se aparta rápido y con cierto miedo para dejarle hueco al extraño, que se para frente al mesonero dice con voz rota: -“Un whisky. (pausa)... Doble” y mientras todo el mundo lo mira pensando en quien será el desdichado al que viene a cargarse.


Yo soy el pistolero. Y les doy miedo.

 

Así que es hora de sacar todo lo aprendido en estos ocho meses de viaje y suelto en voz bien alta la palabra mágica: -“Mingalaba!” y seis o siete responden al unísono con una sonrisa en la boca: -“Mingalaba!”.


Estadios Vumthu Maung
Estadio Vumthu Maung


Mingalaba es hola en birmano. ¿Que tontería verdad?, pues simplemente el hecho de cruzar una palabra en su idioma hace que la situación se destense, que sus caras serias se tornen en sonrisa y que ese momento “pistolero” se convierta en un momento “mira que majo este, que nos saluda en nuestro idioma”... y si a eso le añades un “Sa pi bi la” dirigiéndote a una pareja que está comiendo arroz, entonces ya te has ganado a la audiencia. “Sa pi bi la” es “que aproveche”, y claro... que un extranjero sepa decir Hola en tu idioma puede llegar a ser hasta cierto punto normal, pero que un extranjero te diga en birmano “Que aproveche”.... eso ya no es muy normal. Y a ellos les encanta que hables en su lengua, aunque sólo sean cuatro palabras, pero el hecho de que hayas hecho el esfuerzo de aprendértelas ya lo valoran mucho, y para las situaciones como la descrita anteriormente esas cuatro palabras hacen que el ambiente “hostil” se torne en amigable en cuestión de segundos.... aunque en este caso algo extraño estaba ocurriendo que yo no conseguía romper esa barrera...



La situación me recordaba a esas películas del oeste cuando el pistolero a sueldo llega al pueblo mientras todo el mundo lo mira pensando en quien será el desdichado al que viene a cargarse. el pistolero soy yo. Y les doy miedo.


 

La algarabía general se produjo cuando intenté pedir algo para comer... y es que es muy complicado hablar en español a una mujer Chin y esperar que te entienda, pero es que da igual el idioma en el que le hables... o lo haces en el suyo o nanai. Para muestra un botón, le pedí una “Coca Cola” (algo que esperas que todo el mundo entienda en cualquier lugar del mundo, ¿no?), bien, pues me trajo un té. Tuve que escribírselo en un papel junto con un dibujito de la botella, ella lo miró con cara de alucine y le dio el dibujo a su jefe (o padre) que en cuestión de segundos se dirigió a uno de sus hijos, este se puso el casco y se fue a buscar la coca cola vete a saber donde...

Y uno piensa... si esto es así para la bebida, a ver como le explico que lo que realmente quiero para comer es un buen potaje canario...

 


Montañas de Hakha
Montañas alrededor de Hakha


El tema del lenguaje es algo complicado, porque claro... estás en Myanmar y esperas que todo el mundo entienda el idioma oficial, es decir, el birmano, pero no... esto no es del todo cierto, en el Chin State la gente no habla en birmano, habla en idioma Chin. Es decir que palabras como “mingalaba” o “sa pi bi la” y otras palabras clave aprendidas para esas situaciones incómodas aquí no funcionan ni con los niños, ni con los adolescentes... sólo las personas más mayores saben algo de birmano, y no todas. De ahí que la camarera, de unos 12 años, no hiciera ningún esfuerzo por entenderme, ella sólo sabe chin, y de lo único que está segura en esta vida la pobre chiquilla es de que yo no hablo el idioma Chin, así que no se complicó y me remitió al padre, que aunque no sabía inglés, al menos sabía birmano.... y conocía lo que era la “Coca Cola”.


Cuando estás en un lugar tan remoto, piensas que puedes hacerte entender con gestos, pero esto no es del todo cierto... los gestos que son habituales para nosotros, no lo son para ellos, y los significados cambian para un mismo gesto, por ejemplo, unir los dedos de una mano y llevártelos a la boca para nosotros es un signo inequívoco de comer, pero para alguien perdido en una aldea de Myanmar debe ser algo extrañísimo porque no lo entiende.



Al caer la noche me recogí pronto, estaba seguro que la electricidad fallaría como así fue y quería procesar alguna foto antes de acostarme. A las 23:30h se cortó la luz, y ya no volvería hasta las 18:00h del día siguiente.


 

En Vietnam tampoco lo entienden pues para ellos el gesto de comer es con el puño cerrado como agarrando un micrófono, acercando y alejando la mano de la boca en repetidas ocasiones. Por favor, tú que me lees, haz ese gesto y dime que entiendes tú si entras a un restaurante y la camarera te saluda de esa manera.... Esto es verídico, me ha ocurrido.

Como ya os he contado mi primer día en la ciudad lo pasé recorriendo la población y los alrededores en moto, el paisaje en torno a este lugar es realmente magnifico. Bosque muy denso absolutamente virgen, debido a la altura a la que nos encontramos las nubes están muy bajas y en muchos momentos cubren la población con una niebla intensa. Es un lugar lluvioso y húmedo, con un clima muy parecido al de SaPa en Vietnam, de hecho me recuerda mucho a los días que estuve en SaPa. Aquí también tienen plantaciones de arroz en terrazas, incomparable en cantidad a las de SaPa, pero también las hay.

 

Al caer la noche me recogí pronto, estaba seguro que la electricidad fallaría como así fue y quería procesar alguna foto antes de acostarme. A las 23:30h se cortó la luz, y ya no volvería hasta las 18:00h del día siguiente.

 


Cuernos
Decoración un poco extraña...
Calle principal
Calle principal de la ciudad


A la mañana siguiente, después de un intento de ducha con agua helada, al salir del hotel me aborda un chico de unos 25 años, y en un inglés perfecto me saluda extendiéndome su mano. Se llama Peter (en todo el sudeste asiático es muy común que la gente que tiene más contacto con los turistas adopten un nombre occidental, o al menos, un nombre más sencillo de pronunciar para los extranjeros).


Yo no soy muy amigo de dejarme embaucar por buscavidas ávidos de dólares, pero tampoco me cierro en banda o les hago evidentes desaires que les puedan molestar... simplemente se lo pongo difícil mientras evalúo la situación, y con Peter tuve un buen feeling. No me pareció el típico chanchullero de frontera que sólo intenta mangarte. No se quizás fue la manera en que se presentó, o su inglés perfecto y pausado, el caso es que me cayó bien, y después de las preguntas de rigor me dijo que tenía libre hasta las 12:00 y que si yo quería él me enseñaba lugares interesantes de Hakha de forma gratuita, sólo para poder practicar su inglés. Así que acepté.



Casas de Hakha. Chin State
Casas de Hakha, Chin State

 

Nuestro primer destino fue un lugar donde hubiera internet. Necesita enviar un mensaje a la familia para que supieran que estaba bien. Después una óptica... se me había caído un cristal de las gafas esa misma mañana y necesitaba repararlas, y para continuar el desayuno. Una especie de empanadillas de carne y cebolla frita que aunque un poco grasientas, estaban riquísimas.

A estas alturas se empezaba a forjar una cierta confianza entre Peter y yo, y me cuenta varias cosas cada una más sorprendente que la siguiente. Lo primero que me dice es que el Estado Chin se abrió por primera vez al turismo hace menos de un año, algo que posteriormente confirmaría con el dueño de mi hotel, y se abrió al turismo sólo durante la temporada seca. Este era el primer año que estaba abierto también en la temporada lluviosa.

 


Peter aprendió inglés con un diccionario y escuchando canciones en un radiocassette, cuando su padre pudo permitírselo le compró un ordenador y un curso de inglés en cd de la Universidad de Oxford, con el que se pasaba días enteros.  el ordenador se convirtió en “su mejor amigo”


 

Lo siguiente que me dice es que él suele estar muy pendiente de los turistas, y que no había visto antes a ningún español, sólo unos pocos turistas norteamericanos, británicos franceses y alemanes estuvieron aquí la pasada temporada... no tiene noticias de que ningún español haya venido nunca. Me hace ilusión creerlo aunque no se si será cierto, pero más tarde el dueño del hotel también me confirmaría esto, y claro, pienso... el gobierno de Myanmar tiene el país cerrado a cal y canto desde 1975, el Chin State se ha abierto hace 10 meses y en estos 10 meses según me cuentan no ha venido ningún español por aquí.

Antes de 1975 mucho turismo español al sudeste asiático no creo que hubiera y por otro lado no creo que en Myanmar que era un régimen comunista, dejasen entrar a alguien procedente de España que en aquel entonces llevaba cuarenta años de dictadura fascista, y aunque fuera el caso ¿porque ese alguien querría venir a Hakha?....

 

Wow! ¿Soy el primer español en pisar esta tierra?

 


Lluvia monzónica
Cantando bajo el monzón

Peter me cuenta acerca de su vida y me deja impactado. Su madre, su tía y sus dos hermanos fallecieron una noche de fuertes lluvias, la riada se llevó su casa y nunca más supieron de ellos. Peter tenía entonces 6 años. Su padre intentó criarlo sólo pero era inviable compaginar esto con sus labores (agrícolas) así que lo entregó en un orfanato, mejor dicho, en el orfanato, porque sólo hay uno. Y allí se crió, más tarde su padre volvería a casarse y él volvió a la casa familiar con dos hermanastros.


Aprendió inglés con un diccionario y escuchando canciones en un radiocassette, a base de horas y horas de play-pause, cuando su padre pudo permitírselo le compró un ordenador y un curso de inglés de la Universidad de Oxford en CD, con el que se pasaba días enteros. Según sus propias palabras el ordenador se convirtió en “su mejor amigo”. Desde muy joven supo que el inglés era la llave para comunicarse con el mundo, de ahí tanto empeño en aprenderlo.

Con el tiempo consiguió sacar un titulo birmano que le autoriza a dar clases de inglés, si bien no en la escuela pública, por cierto... prácticamente inexistente en Chin State, como cualquier otro servicio estatal, lo hace en lo que debe ser una escuela de refuerzo a la enseñanza pública creada por el propio pueblo Chin y ahora con 23 años tiene alumnos desde los 12 a los 17.


Jamás ha ido más lejos que Kalé, la primera ciudad de la contigua División de Sagaing. Ni siquiera a Mandalay que es la ciudad grande de referencia en el centro de Myanmar. Sólo conoce bien Hakha y las aldeas y las montañas que la rodean.

Le pregunté por su novia y me dijo que no tenía, que aun era muy joven, me hizo gracia su respuesta, sin embargo más tarde comprobaría con mis propios ojos como se “le dilataban las pupilas” cuando estuvimos visitando a una amiga suya.

 

Estuve con Peter hasta las 12, tal como me había dicho, y me di cuenta que había aprovechado muy bien mi día anterior, pues más o menos había estado en todos los lugares que me quiso enseñar. En todos menos en uno, y es que ese, no debería haberlo visitado nunca...

 

 


¿Quieres saber que ocurrió? Sigue leyendo aquí.



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Comentarios: 2
  • #1

    Ricardo Santana (jueves, 25 julio 2013 16:05)

    Como siempre, interesantísimo lo que escribes. Que vergüenza no saber inglés uno que lo tiene relativamente fácil y este Peter si. Olé por su esfuerzo.

  • #2

    grumpy (domingo, 28 julio 2013 18:04)

    continuo leyendo...