Viaje a la Myanmar profunda. Hakha (I).

Relato de un viaje a otro mundo. Un mundo en pleno corazón de las montañas birmanas.


Son las 05:00AM

 

Suena el despertador de mi teléfono móvil. Estoy en un “dorm”* en Mandalay, en pleno centro de Myanmar. Llegué ayer con la única intención de hacer escala entre Bagan, de dónde vengo, y Hakha, a donde voy. 


Anciano pidiendo limosna
Duro viaje... en todos los sentidos.


Hakha es la capital del Chin State. Una provincia de Myanmar que ha permanecido cerrada al turismo durante muchos años, y que se ha abierto hace tan sólo diez meses.

En Myanmar esto es muy común, hay determinados estados o divisiones** por las que los extranjeros no podemos movernos libremente, provincias enteras cerradas a cal y canto a los ojos de los extraños. El motivo oficial es que son zonas “no seguras” tanto por asuntos políticos como por temas naturales. Claro que la rumorología dice que se cierran para que los extranjeros no podamos ver las enormes plantaciones de marihuana consentidas e incluso mantenidas por el gobierno.

Yo no me lo creo, es decir, estoy convencido que en Myanmar hay plantada Marihuana, pero no me creo que el gobierno promueva y autorice esas plantaciones, y mucho menos que se cierren provincias para evitar que lo veamos los extranjeros.



Hakha es la capital del Chin State. Una provincia de Myanmar que ha permanecido cerrada al turismo durante muchos años, y que se ha abierto hace tan sólo diez meses.


Tengo la sensación, que cuando cierran el paso a los extranjeros a determinadas zonas del país es por el miedo que tienen a que algún turista sufra algún tipo de daño, pues sería una muy mala publicidad para el turismo. Daños que pueden venir por alguna revuelta por motivos políticos o simplemente por que cuando el monzón azota puede ser devastador. Obviamente también se cierran para ocultar el maltrato al que el gobierno somete a determinadas minorías étnicas.
Pero vamos por partes, que me estoy desviando....



Paisaje de camino a Hakha
Desde la minivan, fotografiando paisajes de cuento


Mi intención era ir directo desde Bagan a Hakha. El Chin State se encuentra al oeste de Myanmar y hace frontera con Bangladesh, pero me aseguraron que desde Bagan no había transporte directo a Hakha. Me extrañaba, al fin y al cabo Bagan es el lugar más turístico de Myanmar, y Hakha es la capital del estado contiguo... ¿Cómo no va a haber transporte directo?, pues no hay, no. Tienes que ir a Mandalay, y de Mandalay a Hakha.


A las 06:00 me recoge un “taxi” (un amigo de la dueña de la guesthouse) y me lleva hasta la estación de autobuses, que resultó ser un callejón de un suburbio de Mandalay, dónde el único autobús existente era una minivan blanca en bastante buen estado, dicho sea de paso.



Las 6:00 de la mañana en Asia, es como las 12:00 de la mañana en Europa, todo el mundo está despierto y todo el mundo está en la calle... la vida en cualquier ciudad o pueblo del sudeste asiático a esas horas es realmente interesante.


Las 6:00 de la mañana en Asia, es como las 12:00 de la mañana en Europa, todo el mundo está despierto y todo el mundo está en la calle... excepto los extranjeros-turistas, que empezamos a movernos de nuestros hoteles a eso de las 10 u 11, después de haber desayunado... y es que cuando estás de vacaciones a nadie le apetece madrugar mucho. Sin embargo, la vida en cualquier ciudad o pueblo del sudeste asiático a esas horas es realmente interesante. Algún día escribiré sobre esto, hoy no toca.

 

En el callejón había bastante actividad, todo en torno a la minivan que varios jóvenes estaban cargando con diversos fardos, algunas cajas, algunos sacos, y ahora también con mi maleta Samsonite y la mochila con el equipamiento fotográfico. La furgoneta, una HIACE, estaba aparcada frente a una especie de almacén, en cuyo interior había una pequeña mesa a la que me dirigí, y detrás de ella una birmana regordeta fue la que me cobró y me asigno asiento.



HIACE
La Toyota HIACE, "La batidora" para los amigos.


Por fuera una vendedora de “Kunya” los empaquetaba en cucuruchos de papel.

El Kunya son hojas de Betel, una especie de vid trepadora típica del sudeste asiático, enrolladas e impregnadas con una pasta lechosa de color blanco que nadie ha sabido explicarme lo que era, una pizca de coco, o de tabaco, dependiendo de la costumbre local y un trozo de nuez de areca... se enrolla todo eso y se mastica. La nuez de areca contiene arecolina, un ingrediente similar a la nicotina, adictivo y que ocasiona diversos efectos en el sistema nervioso.


Está comprobado por la OMS que el consumo de Kunya provoca cáncer y sin embargo mucha gente masca eso desde hace más de 4.000 años!, y quien lo hace tiene los dientes y la boca roja... y todo el mundo escupe grandes cantidades de saliva roja constantemente.

Es un poco (bastante) asqueroso la verdad, pero como lo ves tantísimas veces al día acabas acostumbrándote y deja de molestarte.

Créeme cuando digo mucha gente, porque es exactamente eso. Casi todo el mundo lo hace. Bueno, sobre todo los varones.



El Kunya son hojas de Betel enrolladas e impregnadas con una pasta lechosa de color blanco, una pizca de coco, o de tabaco y un trozo de nuez de areca... Se enrolla todo y se mastica. La nuez de areca contiene arecolina, un ingrediente similar a la nicotina, adictivo y que ocasiona diversos efectos en el sistema nervioso.


06:30h. y poco a poco va llegando gente que va a hacer conmigo el mismo viaje. Me esperaba a 12 ó 15 personas sin embargo, y como agradable sorpresa, descubro que sólo viajamos 3 varones y una chica aparte de mi. Cosa rara...

A las 07:08h. la minivan arranca, vamos pocos y vamos cómodos, es una HIACE de 14 plazas y vamos 6 personas, posteriormente se subirá una señora con un chaval de unos 3 años, aun así parece que el viaje va a ser agradable. Nos esperan 12 horas de trayecto y la única persona que habla inglés es la chica, pero ni ella ni yo tenemos muchas ganas de dialogar a estas horas de la mañana así que de momento interactuamos poco.



Tren
La carretera discurre unos kilómetros paralela a una vía de tren


Cuando fui de Yangon a Bagan lo hice en un bus, gran parte del trayecto fue por una autopista en bastante buen estado, cosa que me llamó poderosamente la atención. El resto fue por una carretera secundaria pero también muy bien conservada. El segundo traslado que hice, de Bagan a Mandalay fue lo mismo pero a la inversa. Primero carretera secundaria y después autopista buena. En ambos casos el terreno era llano y el asfalto digamos que estaba muy bien.


El viaje hasta Hakha empezaba igual que los anteriores, buena carretera, rectas enormes y el único “pero” es la afición que tiene el chofer a tocar el claxon... no lo deja tranquilo ni un minuto seguido. Afición muy típica entre los conductores de Camboya, Laos y Vietnam... en Tailandia no ocurre tanto.

Aproximadamente a las 10:00h. poco después de hacer una paradita técnica para tomar un café e ir a lo que aquí se considera un aseo, empezamos a subir un puerto de montaña... la carretera abruptamente se convierte en un camino de cabras. Acabamos de entrar en Chin State.
Llevamos 3 horas de viaje, teóricamente nos quedan 9, y lo que yo no sabía en ese momento es que no volveríamos a ver una recta mayor de 20 metros en lo que nos quedaba de trayecto.



Llevamos 3 horas de viaje, teóricamente nos quedan 9, y lo que yo no sabía en ese momento es que no volveríamos a ver una recta mayor de 20 metros en lo que nos quedaba de trayecto.


A ese puerto de montaña le siguió otro, y otro y otro... el firme cada vez dejaba de serlo menos para convertirse en a veces una pista forestal y otras simplemente en... nada. Un camino de piedras en el mejor de los casos, barro denso en otros muchos. Pasaríamos las teóricas 9 horas restantes escalando montañas con una HIACE que por momentos pensé no aguantaría semejante trote.

Cuando subes por una carretera de montaña llena de curvas pasándolo horrorosamente mal , llegas a la cima y comienzas a bajarla, el pensamiento es que una vez abajo habrá una llanura con una carretera más o menos decente y que ese tramo recto te servirá para reponerte de lo sufrido... creo que es la mente humana la que te engaña de esa manera para no desesperarte.

En esta zona de Myanmar eso no ocurre, a esa montaña le sigue otra, y otra, y cada cual peor, con peor “asfalto”, con tramos que dejan a la palabra “peligro” en un chiste, una carretera con desfiladeros inmensos, absolutamente rodeada de bosque, y donde sólo ves colinas hasta donde alcanza tu mirada, colinas cubiertas por una masa arbórea de un verde intenso. Paisajes espectaculares donde los haya, pero que para verlos hay que pagar el alto precio de 15 horas de tortura, sí, al final fueron 15 horas de viaje. 15 horas en las que mi mayor preocupación fue intentar controlar los bamboleos de mi cabeza, pues en varias ocasiones colisionó fuertemente contra el cristal debido a los bruscos movimientos provocados por la escalada de la HIACE.

Si a esas 15 horas de terror le añades banda sonora, que sea el top 40 de Chin State por favor, es que si no no sería auténtico.... y bueno, escuchar música en idioma Chin no es un problema, pero escuchar música en idioma Chin durante 15 horas metido en una batidora es algo que no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Y si a esa música le añades el inconfundible sonido de los escupitajos de Kunya que cada pocos minutos hacían por la ventanilla mis compañeros de viaje... esto es algo que no tiene precio.


Preciosas vistas para la cena...
Preciosas vistas para la cena...

Cada dos o tres horas hacíamos una parada en alguna de las pequeñas aldeas que riegan estas cumbres del noreste de Myanmar. Dos de ellas un poco más largas para darnos tiempo a comer y cenar algo. Algo es arroz blanco, y seis o siete pequeños cuencos con distintas hierbas y vegetales aderezados con chili y otros intensos picantes que tanto odio. Sólo podías elegir el cuenco de la carne y la elección era pollo o cerdo. Almorcé pollo, picante también, y cené cerdo, con toda su grasaza... Me acordaba del remordimiento que me entraba cuando en Sai Gon fui varias veces al Burger King. Benditos Whopper!


La cena la hice acompañado por la chica que hablaba inglés, su curiosidad pudo más que su orgullo y se sentó a mi lado para hacerme las preguntas de rigor... de donde eres?... viajas sólo?... donde has oído hablar de Hakha?... estas casado?.... en fin, algo parecido a lo que te preguntan siempre, excepto lo de ¿Donde has oído hablar de Hakha?... eso me llamó la atención.
Después de enterarme que se llama “Mala” y explicarle que en nuestro idioma la palabra “mala” no es algo bueno... ¿o sí? :) me dijo que en el suyo significa “Flor”, interesante... bueno pues después de esto la interrogué acerca de el número de turistas que habitualmente van a Hakha, la respuesta no me sorprendió. Me dijo que en temporada seca va “alguno”, y que en temporada de lluvia no va nadie. No me extraña.

Mala me explicó que para ir a Hakha sólo hay dos carreteras, una que pasa por Kale y que en temporada de lluvias se cierra, y la “buena” que era por la que estábamos yendo nosotros....

¿¡Ha dicho “la buena”!!??... glubs.


Puente en el viaje a Hakha
Esperanfo nuestro turno para cruzar uno de los puentes


19:00h. Acabamos de terminar de cenar llevamos 12 horas desde que salimos de Mandalay y volvemos a la batidora. Mala me dice que vamos retrasados y que estima llegaremos a Hakha a las 10 de la noche. La oscuridad empieza a apoderarse de todo, apenas hay luna y sólo veo lo que los faros de la HIACE dan de si. No hay luces en el horizonte y ni siquiera se distingue el perfil de las montañas del cielo... la negrura. Es inquietante pensar en una avería en este lugar, pone los pelos de punta.

 


cuando intentas interactuar con alguien que no está acostumbrando a ver a extranjeros su reacción es de miedo, o respeto, es difícil conseguir una reacción o un gesto porque eres alguien muy extraño para ellos



Pienso en el chaval que viene con nosotros, debe tener entre 3 y 4 años, apenas habla y me cuesta arrancarle una sonrisa. Es curioso, ya he vivido esta situación antes, y es que cuando intentas interactuar con alguien que no está acostumbrando a ver a extranjeros su reacción es de miedo, o respeto, es difícil conseguir una reacción o un gesto porque eres alguien muy extraño para ellos, y no hablo sólo de niños, en adultos también ocurre. Te miran, pero no te devuelven la sonrisa... les hablas, pero no te contestan. Estoy seguro que si tuvieran una lanza a mano estarían apuntándome con ella marcando la distancia para que no me acercara mucho. Me ha ocurrido varias veces en lugares remotos.

Estoy seguro que este chaval, dentro de 40 años hablará con su madre y le hará una pregunta parecida a esta:
-”¿Mamá, recuerdas cuando para ir a Hakha tardábamos 15 horas?
Y es que probablemente, dentro de 40 años habrá una poderosa autopista y este trayecto se hará en tres horas. Por un lado es una lástima, pero por otro me alegraría enormemente que eso ocurriera pues significaría que habría llegado el fin de la marginación del pueblo Chin.



Paisajes de camino a Hakha
Más paisajes increíbles....

A las 10:10h. de la noche Mala me dice que estamos llegando y yo me pregunto... ¿como puede saberlo? Ahí fuera llueve, no se ve nada, la batidora lleva 15 horas de bache en bache a una velocidad de... bueno, no se pero vamos despacísimo. Este sin duda ha sido el viaje más duro que he hecho en mi vida. Estoy deseando llegar al hotel, darme una ducha con agua caliente, revisar mi correo electrónico, saludar por whatsapp a la familia para decirles que he llegado bien, y dormir.


Bueno, pues nada de eso ocurre.

Al llegar todos salimos de la batidora. El Hotel ya tenía la puerta cerrada pero estaban avisados de mi llegada y un joven Chin con pinta de soldado de operaciones especiales estaba esperándome. Creo que es el tipo más grande y alto que he visto en Myanmar.

No sabe inglés y Mala me dice que si necesito que me traduzca algo que se lo diga ya, que ella se marcha.... Entonces se produce la siguiente conversación:

S.- Cuanto cuesta el hotel?
M.- 10.000 Kyats por noche. (10$ USA)
S.- El desayuno está incluído?
M.- No, no tienen restaurante, tienes que desayunar fuera.
S.- Hay Wifi?
M.- No, en Hakha hay internet en muy pocos sitios.
S.- Me alquilan una moto mañana?
M.- Sólo si tienes licencia para conducir moto. ¿Tienes?
S.- Sí, si, por supuesto, tengo licencia (mentira, es más, mi carnet internacional de conducir caducó hace meses)
M.- Bien, porque a veces algún turista dice que sabe conducir y luego no sabe.
S.- No te preocupes, se conducir moto. Una última pregunta... ¿Hay agua caliente?

Mala me mira, sonríe, y me dice: -”Feliz estancia en Hakha” y desaparece por la puerta del hotel dejando la respuesta en el aire y a mi con el boina verde.

 

Adiós Mala, un placer conocerte...

Subo cargando la Samsonite por una escalera exterior, mi habitación es la 204. Una cama, una manta, un edredón, mesilla y taburete y un perchero del año de la polca. Desde mi cama escucho la respiración del hombre de la habitación de al lado. Todo en esta habitación tiene pinta de sucio... El boina verde me enseña el baño y, ejem... es un baño comunitario con letrina, y da grima.

 

Pienso que o mañana encuentro otro hotel o mi estancia en Hakha va a durar lo que fuera capaz de aguantar sin ducharme. No podía ni imaginar los acontecimientos que ocurrirían después...

Estoy cansado, me duermo rápido.

 


* Los “dorms” son dormitorios comunitarios, habitaciones con literas y baño exterior compartido. Es la opción de alojamiento más barata en el sudeste de Asia, y en lugares caros como Myanmar la única que mi bolsillo se puede permitir.

 

**La organización territorial de Myanmar se basa en Estados y Divisiones. La diferencia entre unos y otros es que la mayoría de la población de las Divisiones son de origen birmano, mientras que la población de los Estados son de otros orígenes étnicos, en muchos casos con idiomas y religión distintas de la oficial. Los Estados suelen estar bastante maltratados por el gobierno central en comparación con las Divisiones que suelen tener mejores infraestructuras y servicios públicos. En Myanmar existen siete Estados y siete Divisiones.

 



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Comentarios: 4
  • #1

    Abel (viernes, 19 julio 2013 09:44)

    Sergio Díaz , lo tuyo en Myanmar profunda tiene tintes épicos! vaya triple entrada a tu blog, no he podido detener la lectura... y por supuesto, vaya Imagenes!

    me quito el sombrero!!

    FELICIDADES!!

  • #2

    Alonso (viernes, 19 julio 2013 15:58)

    Jejeje nene, es como si estuviera haciendo el trayecto contigo, porque se de la capacidad que tienes para reflejar con tus palabras aquello que ven tus ojos...con esa forma de redactar que consigue trasladarte al lugar exacto que recorriste hace días.

    Voy a seguir leyendo tus nuevas entradas (te lo prometo ;)), porque la curiosidad que me despierta Birmania es increíble, sobre todo después de haber compartido contigo tu estudio previo antes de conocerla mientras estuvimos juntos en Vietnam, y como te ha pasado en todos los lugares que has explorado en este viaje...la realidad supera con creces cualquier idea preconcebida o estudiada, de los sitios del sudeste asiático que visitas después en persona. Sigue contándonos lo que casi nadie en el mundo ha visto, porque ya te lo confirma Mala...muy poca gente de fuera en ese país, sobre todo en los lugares que acostumbras a visitar, que por otro lado has comprobado que son los más apasionantes. Un abrazo fuerte amigo, seguimos en contacto...jeje

  • #3

    Grumpy (domingo, 28 julio 2013 17:51)

    luego te comento...tengo que seguir leyendo!!!!
    ;-)

  • #4

    Julia Geb (miércoles, 31 julio 2013 09:56)

    Ayyy Sergio! Cada vez pienso que en vez de sacar fotos deberías publicar libros! Y Tus fotos son una maravilla, pero leyendo tus textos me transportas a todos estos lugares y me lo imagino mucho mejor leyéndote que mirando las fotografías. Eres un genio! Hoy por fin he tenido un ratito para volver a tu blog....es que esto hay que hacerlo con calma, para disfrutar cada palabra y vivir a lo lejos todas estas experiencias contigo. Un abrazo muy grande!!!! Y espero que la ducha no haya quedado muy lejos!