SaPa es mágica (y III)

Continuación de la entrada anterior.


Conducir una pequeña moto por estos caminos no es cosa fácil. Estos días ha llovido, hay barro y muchas piedras sueltas, tienes que poner mucha atención porque un despiste te puede llevar al suelo en cualquier momento. Las motos de alquiler son ciclomotores de 125 c.c. en el mejor de los casos y para colmo suelen estar capadas para no alcanzar grandes velocidades. Su potencia es limitada y noto que veces la moto apenas puede con el peso de los dos.

Durante el trayecto Su me va contando cosas, me habla de sus hijos, de su marido, de su aldea, me dice que muchos extranjeros se han quedado a dormir en su casa, me invita a quedarme, le digo que no, pero que igual otro día, entonces insiste en que al menos me quede a cenar. Me dice que gracias a que la llevo en moto va a poder estar un buen rato con su familia que de otra manera no podría disfrutar, y que por favor me quede a cenar con ellos... No le contesto de momento y empiezo a pensar en esa posibilidad y sobre todo, en si seré capaz de regresar de noche a SaPa.

Entonces Su me saca de dudas con solo dos palabras:

“-¿Comes perro?

 


Vivienda Dao
Interior de una vivienda de la etnia Dao, un poco más rudimentaria que la casa de Su, pero bastante parecida...

me insiste en que me quede a cenar. Me dice que gracias a que la llevo en moto va a poder estar un buen rato con su familia que de otra manera no podría disfrutar, y que por favor me quede a cenar con ellos...  “-¿Comes perro?”


Cuando llegamos a su aldea la gente nos mira raro, cuando llegamos a su casa, la familia, muy numerosa, nos recibe con algarabía... varios niños me rodean, la abuela, el abuelo, el marido, los vecinos... hasta los búfalos de agua salen a recibirnos. Todo son sonrisas, hablan mucho entre ellos pero no me entero de nada. Se les nota contentos ha llegado mamá antes de lo esperado y ha venido con un extranjero.


Durante el camino Su me preguntó que estaba haciendo yo en Vietnam, le dije que era fotógrafo y ya en su casa ella me instó a sacarle una foto de su familia. Pese a que ella casi los obligaba algunos se resistieron y por eso no salen todos. Al final sólo se animaron las mujeres y el peque.



Familia Black H'mong
La familia de Su


Aproveché para disparar un par de fotos más, pero no quise invadir demasiado la intimidad de su hogar y pese a que tenía la cámara en la mano cuando Su me enseño dónde viven, comen, duermen. Preferí no hacer fotos.


Es una casa muy humilde, de madera, con tres estancias, una especie de salón central presidido por un cuadro de pequeño tamaño con la imagen de Jesucristo, una “habitación” con un camastro lleno de cosas, al lado, colgando de las paredes hechas con tablas, media docena de cacerolas y algún otro elemento de cocina. Hay otra estancia más con una maquina de coser, similar a las viejas Singer, con la que hacen bolsos, monederos, y otras cosas que luego venden a los turistas.

La casa tiene dos plantas, a la segunda se sube por una rudimentaria escalera hecha con palos de madera, ni siquiera son tablas planas. Arriba es donde duermen, encima de unas finas colchonetas y con un mosquitero que cuelga directamente de la uralita del techo. Tienen suerte, no todas las casas tienen techo de uralita, esto les evita las goteras.

Anexo tienen otra pequeña cabaña en la que guardan los aperos de labranza, y algunas herramientas, y muy cerca también el establo, con capacidad para cinco búfalos de agua.



Búfalo de agua
Poseer un búfalo de agua es ser muy afortunado, poseer cinco como posee Su indica que su estatus económico es superior a la media.

 

Es la primera vez que estoy aquí pero me siento bien, Su y su familia me hacen sentir bien. Llevo menos de media hora y me siento como uno más, son expertos en hacerte sentir cómodo.

 


Es la primera vez que estoy aquí pero me siento bien, Su y su familia me hacen sentir bien. Llevo menos de media hora y me siento como uno más, son expertos en hacerte sentir cómodo.



Esa sensación me la ha transmitido muy a menudo la gente en SaPa, más allá de que los extranjeros seamos una fuente de ingresos, más allá de que tengas que “soportar” su insistencia, a veces hasta cansina, para que les compres algo, cuando pasas al siguiente nivel, en el que se empiezan a crear determinados vínculos de confianza, descubres que los aldeanos y aldeanas de las minorías étnicas de SaPa tiene un algo muy especial, algo mágico. Muy difícil explicar con palabras, por eso, me volví loco a hacer retratos aquí, porque creo que quizás mucho mejor que escribir las emociones es mejor verlas, y que vosotros mismo podáis mirarlos a los ojos tal como lo hice yo.

 


Mujer Dao
Mujer de la etnia Dao
Hombre Black H'mong
Hombre de la etnia Black H'mong
Mujer Dao
Mujer de la etnia Dao
Anciano etnia Dao
Anciano Dao

Anciana Black H'mong
Anciana Black H'mong


No se si sus miradas os llegan al alma, a mi si, y mucho.

 

....


Cuando empezaba a oscurecer decidí que era el momento de marcharme. Una pequeña mesa con diminutos cuencos de arroz estaba ya preparada en el interior de la casa y definitivamente no quería probar el menú del día. Quizás en otra ocasión.

Me despedí de Su y de su familia intentando darles en la despedida el mismo cariño con el que me habían tratado ellos a mi. Hablamos de volver a vernos en el futuro, intercambiamos nuestros números de móvil, y salí de su casa con una tremenda sonrisa dibujada en mi cara.

Regresaba en moto a SaPa cuando el sol ya había desaparecido entre las montañas, y lo hacía pensando en lo increíble que es este planeta en el que vivimos, que hasta en el rincón más remoto puedes encontrar a gente maravillosa, amable, cariñosa, humilde, de buen corazón.... bueno, si, lo reconozco, también le di gracias a la vida por dejarme disfrutar de experiencias como esta...

 

...y lo que yo todavía no sabía, es que aun me quedaban siete días más de situaciones y sensaciones similares.




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Comentarios: 6
  • #1

    Ricardo (jueves, 13 junio 2013 17:52)

    Tio flipante!!! ¿Leí mal?Su, ¿tiene móvil?
    Con esas condiciones de vida difíciles y duras, fíjate como también se valora el tiempo de estancia con su familia. Me llama mucho la atención, como eres capaz de comunicarte. Eso demuestra que las personas cuando queremos, podemos. Tus valores, serían buenos aquí, pero el crisol de valores que estas adquiriendo en Asia, debe ser, junto con todas estas vivencias, tu mayor legado de este viaje.
    Es apasionante lo que cuentas y el como lo cuentas. De verdad que es un placer leerte.
    Un abrazo.

  • #2

    Sergio Díaz (jueves, 13 junio 2013 18:05)

    Muchas gracias Ricardo, lo que es un placer es tener lectores tan agradecidos como tú...

    No leíste mal, Su tiene móvil, y al igual que Su casi todo el mundo tiene móvil en el sudeste asiático. No son smartphones de última generación, pero al menos están comunicados...

    En esta entrada (http://www.sergiodiaz.net/2013/02/24/ratanakiri-la-provincia-de-las-tierras-rojas/) puedes incluso ver una foto de una minoría étnica camboyana mucho más aislada que SaPa, en donde el teléfono móvil forma parte de sus totems funerarios.

    No lo he comentado pero los H'mong no hablan vietnamita, hablan su propia lengua y un inglés muy bueno, mejor que el mío.

    De nuevo gracias por estar ahí ;)
    Abrazos.

  • #3

    Víctor Castro (jueves, 13 junio 2013 23:45)

    ... me gusta mucho como has contado esta historia y como la he vivido yo. Te cuento: Empiezo a recibir fotos vía flickr sin tener a priori nada en común entre ellas. Paisajes, retratos, más paisajes, más retratos, mujeres, hombres, niños... De pronto escribes en tu blog y ohhh!! todas esas fotos toman vida y forman parte de una historia... Una vez más, de tu historia. Gracias amigo!!!

  • #4

    Sergio Díaz (viernes, 14 junio 2013 05:51)

    Muchas gracias Victor, es cierto que cada imagen tiene su pequeña historia independiente, pero claro, al reforzar todas las imagenes con un texto se crea una historia que le da a todo un sentido más global.
    En SaPa viví experiencias muy intensas durante muchos días seguidos... quizás me lance en breve a contar alguna otra.
    Muchas gracias por seguirme incansablemente, amigo!

  • #5

    Meli (lunes, 09 septiembre 2013 22:17)

    Una historia fantástica, el conocer gente así nos demuestra que para ser feliz, llevantarte y acostarte cada dia con una sonrisa no hace falta nada. Esa amabilidad que tienen es su gran riqueza.
    Unas fotos preciosas.
    Si todo marcha dentro de una semana visitare ese lugar tan maravilloso.

    Un saludo.

  • #6

    Ada (jueves, 20 abril 2017 07:46)

    Me encuentro ahora mismo en Hanoi, y esta noche parto en tren hacia Sapa. De casualidad me he topado con tu blog y me ha encantado!!! Lo leia y se me erizaba la piel con casa párrafo imaginandome como será descubrir todo aquello.
    Un saludo y gracias por compartir todas esas experiencias :)
    Pd. Me flipa tu trabajo fotográfico