Conversación con un Laosiano

La conversación que a continuación transcribo ocurrió durante una travesía de dos horas por el Mekong a bordo de una barcaza desde Champasak a Paksé, sur de Laos, el 28 de febrero de 2013.


Esto es una historia real.

Barcaza muy similar a la de la historia que os cuento aquí.
Barcaza muy similar a la de la historia que os cuento aquí.


LAOSIANO: -Venga, nos vamos.
SERGIO: -Ah... ok, espera que cojo el portátil que está cargando la batería.
L: -Te llevo la maleta al barco
S: -Kopchai lalai (Muchas gracias)

Ya en el barco, sólo estábamos el laosiano y yo.

L: -Listo
S: -Sí, ok, let's go! (Vámonos)


....

Una hora después, durante la cual yo fuí haciendo fotos a la vida ribereña y el laosiano gobernaba con pericia la barcaza mientras fumaba un tabaco negro de marca impronunciable...

 


El susodicho laosiano gobernando la barcaza
El susodicho laosiano gobernando la barcaza
Orilla izquierda...
Orilla izquierda...
Orilla derecha.
Orilla derecha.

L: -Oye, ¿puedes venir un momento?

S: -Claro!

Me acerco a la parte delantera del barco, donde se encontraba "la cabina de mando"...

L: -¿Puedes coger el timón un momento? Es que necesito mear por la borda...
S: -Claro, claro, sin problema! 
L: -No tienes que hacer nada, sólo llevarlo recto.
S: -Tranquilo, no es la primera vez que lo hago...

El laosiano se levanta de su silla y camina hacia la popa, porque los buenos marinos cuando mean por la borda lo hacen por la popa y a sotavento por razones obvias...

Así que en su silla me siento yo. Y mientras el hombre intenta encontrar su miembro, no sin cierta dificultad, yo sujeto el timón con pasión. Hacía mucho que no sentía el tacto de un timón entre mis manos...

 


Y mientras el laosiano intenta encontrar su miembro, no sin cierta dificultad, yo sujeto el timón con pasión. Hacía mucho que no sentía el tacto de un timón entre mis manos...



En un lugar en el que llevo meses sin tener sensaciones familiares, agarrarme a la madera de ese timón me produjo mucha tranquilidad, volví a sentirme en un lugar familiar y que podía controlar, aunque un río no se parece en nada a las aguas canarias, y menos este río, que con poca agua como está ahora puede convertirse en una trampa en cualquier momento.


Por desgracia el laosiano volvió rápido y le cedí el gobierno de nuevo.

L: -Gracias, es que me estaba meando, no podía aguantar más
S: -Ya te he visto...
L: -He tomado demasiadas LaoBeer antes de salir, y estoy muy mareado.
S: -Pues mójate la cabeza con agua del río.
L: -No te preocupes, me lo conozco muy bien, casi podría navegar por aquí con los ojos cerrados.
S: -Sí, me estoy dando cuenta, de hecho casi los tienes cerrados... pero mejor intenta abrirlos, vale?.
L: -¿Quieres fumar?

 

Estira la mano hacia a mi con su paquete de tabaco en ella....

 

S: -No, Thank you, no fumo. Kopchai lalai.

 

Dos minutos después...

 

L: -Detrás de aquel meandro que se ve a lo lejos está Paksé
S: -Sí, ya veo los pilares del puente!
L: -Paksé es una ciudad grande!
S: -Me parece a mi que tú no sabes lo que es una ciudad grande...
...

S: -¿Yaosuñan? (¿Cómo te llamas?)
L: -Laitho
S: -Soodii Sergio (Yo me llamo Sergio)
L: -¿Segrio?
S: -No, Sergio.
L: -¿Sejjrio?
S: -Sí, eso... 
Asiento con la cabeza dándolo por imposible...

L: - Mira, mira, están pescando!


Miro hacia dónde me señala y a lo lejos veo un grupo de hombres tirando hacia la orilla de una red de considerables dimensiones...


L: -Usan unas redes grandes, y todo el pueblo ayuda a la pesca
L: -Luego se reparten lo que cogen.
S: -Ah.. pues que guapo!.

En ese momento me puse a disparar fotos hacia el grupo...

 


Pesca colectiva
Pesca colectiva

Cinco minutos después...


L: -Que calor!!
S: -Sí! mucho! 

L: -Puedes quitarte la camiseta si quieres.
S: -No gracias, déjalo...
L: -Pero si tienes calor puedes quitarte la camisa.
S: -Kopchai, pero no, estoy bien.
L: -De verdad, que puedes quitartela...


Ante tanta insistencia empiezo a sospechar que este laosiano lo que quiere es otra cosa, así que le contesto un poco más enérgicamente con la chulería madrileña que me caracteriza...


S: -Que no coñiiiio... (acentuando la ñ, por supuesto) y mira p'alante, que nos vamos a comer ese tronco que baja flotando....
L: -Ups!!, jajajaja..
S: -Jajajaja

 

En esto que Laitho se pone a cantar, y bueno... yo no pude evitarlo y ocurrió esto:


 

L: -Es que han sido las fiestas de Champasak, y estoy contento!
S: -No, si ya te veo! jajajaja
L: -Jajajaja
L: -Pues combatí en el Wat Phu!!

S: -Que dices?, si?

 

Me fijo es sus pies, y eran como manos gigantes. Una patada con "eso" quita el sentido a cualquiera...

L: -Sí, sí... y gané tres combates! Tres!
S: -Jajajaja, tio, eres un crack!!!

(Si me dice lo de la camiseta en este momento entonces si que me acojono...)

 

Aclaración: Una vez al año se celebra la fiesta del Wat Phu, es una celebración religiosa que con el tiempo se ha ido convirtiendo un poco en un circo en donde hay espectáculos musicales y demás atracciones, pero lo que sin duda más llama la atención a los lugareños es que cualquiera puede subirse a un ring y hacer combates de Muay Lao en los que corren las apuestas (y las tortas) que es un gusto.



Con semejante pinrel debe repartir tortas de lo lindo...
Con semejante pinrel debe repartir tortas de lo lindo...

L: -Bud!
S: -Como?
L: -Mira, Bud!
S: -Spencer?
L: -Mira, mira, Bud!!


Y señala con avidez hacia la montaña, en la que justo en ese momento empieza a asomar la cabeza de un Buda dorado y enorme...


S: -Ahhhh... Buda!! Ya lo conozco! Lo vi ayer cuando vine en moto!
L: -En esa montaña se reza, hay una pagoda, es una montaña sagrada.
S: -Sí, también la ví ayer, pero es una pena que esté quemada, está negra!
L: -Ya estamos llegando
S: -Dónde está el muelle?
L: -Allí más lejos, al lado de aquel barco azul.
S: -Vale, voy a guardar la cámara.

 


Buda gigante a orillas del Mekong, protegiendo la ciudad de Paksé
Buda gigante a orillas del Mekong, protegiendo la ciudad de Paksé

Cinco minutos después llegamos al lado de un barco-restaurante azul, Laitho, saca una pasarela metálica que apoya en la orilla del río, yo cojo mis mochilas y él mi maleta grande, se la pone al hombro y la lleva a zona segura pendiente arriba, mientras yo bajo del barco.


Nos despedimos con un fuerte apretón a cuatro manos, como sellando de por vida nuestra incipiente amistad, momento que aprovecho para deslizar en las suyas un billete de 20.000 kips, esto hace que se ilumine su cara, y que por primera vez en dos horas consiga ver el blanco de sus ojos, pues hasta ese momento los tenía inyectados en sangre debido a los efectos de la BeerLao.



Laitho
Laitho

Lo más increíble de lo que acabo de contaros, es que Laitho sólo saber hablar Laosiano y yo... excepto un par de palabras, sólo le hablaba en español.




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Comentarios: 7
  • #1

    Martyn (viernes, 01 marzo 2013 18:01)

    Me has roto con esa revelación final! Debías estar flipando!:O

  • #2

    José R. Noda (sábado, 02 marzo 2013 09:16)

    Sencillamente me he reído leyendo esta parte. ¿No estaría tu también lleno de BeerLao?

    En fin, experiencia positiva, ¿supongo?

    Un abrazo.

  • #3

    Sergio Díaz (sábado, 02 marzo 2013 14:57)

    Jajaja.. prometo que la BeerLao ni la he probado! (todavía), jeje.
    Experiencia más que positiva!!

    Si que flipé, sí...

  • #4

    Feli (domingo, 03 marzo 2013 10:50)

    Kopchai lalai Sergio!! Es genial, que buen rato he pasado...
    Un abrazo compañero

  • #5

    More (lunes, 04 marzo 2013 03:34)

    Qué bueno!! y escucharte cantar en laosiano...ese acento local!! jajaja Muy buena historia, como siempre!! Sigue disfrutando y compartiendo!!

  • #6

    PAKY (miércoles, 08 octubre 2014 00:28)

    SIMPLEMENTE : IMPRESIONANTE
    gRACIAS SERGIO POR COMPARTIR ESTAS EXPERIENCIAS

  • #7

    Sandra (domingo, 30 abril 2017 17:10)

    Voy a tardar de dejar de partirme de risa con esta conversación imposible y mágica...
    Gracias por compartirla...!!!!!