Happy new chinese year, in Ratanakiri!!

Feliz año nuevo chino!! El año de la serpiente!!



Hoy era uno de esos típicos días que yo denomino "QCHYA!" (Que coño hago yo aquí!) y es que ayer llegué a Ban Lung sin reserva de hotel, capital de la provincia de Ratanakiri que más o menos está dónde Cristo perdió el mechero. (ver mapa de ruta).


Tuve que aceptar la estafa de un hotel a 20$/noche cuando en circunstancias normales hubiera costado 8$, pero claro, era tarde, acababa de bajarme de una minivan de once plazas, en la que íbamos 17 adultos, un adolescente, un niño de siete años, todos con sus correspondientes maletas y para colmo llevábamos 25 packs de 24 latas de cerveza Anchor.

 

Gracias a Buda a nadie se le ocurrió traer un par de gallinas y un cochino, porque el trayecto fueron 6h30m de baches continuos, reventón de rueda incluido.



El caso es que con la excusa de que es el año nuevo chino la camboyana de la recepción fue tajante. El precio era ese o buscate la vida, y claro... molido como un zurrón que estaba, si me llega a pedir 50€ se los hubiera pagado igualmente.


Pero todo esto fue ayer. Hoy me levanté con la intención de hacer eso que ella tan amablemente me indicó el día anterior, buscarme la vida, así que después de la ducha y sin desayunar, le pagué los 20$ y me largué del hotel en un tuktuk con el convencimiento de encontrar algo más barato. Y claro que lo encontré... los conductores de tuktuk son un poco cabroncetes, pero si los manejas adecuadamente pueden salvarte la vida, y evidentemente, después de casi tres meses aquí ya he desarrollado una técnica bastante depurada en estos temas, así que gracias a mi "tuktuk driver" estoy en una guesthouse de 10$ con aire acondicionado, muy limpia y en pleno centro.

En fin, que todo esto que os relato es para adornar porque lo que quiero contaros realmente es lo que me ha pasado esta mañana en la que he salido a caminar por el centro de Banlung, visita al mercado incluida (como es de rigor) y después de comerme un par de mangas en plena calle y cuando me volvía al fresquito de mi aire acondicionado, al pasar por una ferretería, un señor mayor, sentado en una silla de plástico rojo y con una cerveza en la mano, me hace evidentes señas para que me acerque a beber con él... y claro, ¿porqué no?.

Al llegar a su lado, descubro que justo detrás del mostrador, estaba la familia al completo!... unas veinte personas de todas las edades, sentadas en esterillas en el suelo, con un cochino asado descuartizado y no se cuantos platos de salsas, legumbres y otras exquisiteces camboyanas, celebrando contentos el año nuevo chino.


Verme llegar fue la alegría de la fiesta... bueno no, a juzgar por la cantidad de latas de Angkor/Anchor (cervezas) que había vacías, me parece que ya estaban alegres desde hacía tiempo, pero claro el blanquito fue la atracción durante un buen rato, y el buen hombre, patriarca de la familia, me adoptó como un hijo más, me sentó a su vera y no dejaba de tocarme una y otra vez.


Voy a aclarar esto. A los camboyanos la fisionomía occidental les llama mucho la atención, pues primero, somos blancos y suaves de piel y segundo somos grandes altos y robustos, entonces si te tienen cerca y se crea un vínculo de confianza, es normal que se les vaya la mano hacia tus brazos o tus piernas o por encima de tu hombro, todo ello sin ninguna doble intención, sin ninguna malicia, simplemente por el disfrute de palpar un cuerpo de características tan distintas a lo que ellos están acostumbrados a ver y tocar. Y mira... que un camboyano me toque un brazo o una pierna mientras charla animadamente celebrando el año nuevo chino en su casa y delante de su familia al completo, no me preocupa lo más mínimo.



Una parte de la familia
Una parte de la familia


El caso es que de repente me encontré allí sentado con ellos, con un cochino asado al que le faltaban todavía al menos un par de horas de fuego, pues para mi gusto estaba crudo, y con un policía, hijo político del patriarca, que viendo que yo lo le decía nada al respecto de sobeteo al que me estaba sometiendo, decidió que él también quería manosear al blanquito, así que apoyó su mano en mi rodilla mientras con la otra sujetaba su jarra de cerveza y así estuvo durante al menos dos horas... Pero insisto, lo del sobeteo no era preocupante... lo preocupante fue lo que vino después.


Los que me conocen saben que yo no bebo alcohol, no me gusta. Sólo en ocasiones excepcionales y con la compañía adecuada soy capaz de beber un buen vino durante una cena íntima, o incluso largarme una botella de ron con algún amigo en una noche de animada charla... pero estas cosas pasan muy de tarde en tarde, de hecho para que os hagáis una idea, mi primera cerveza en Asia fue en Khao San Rd, Bangkok hace casi tres meses donde celebré mi llegada con una San Miguel. No volví a beber hasta nochevieja, que la pasé con españoles en Siem Reap y me tomé un cubata, y no volví a beber alcohol hasta hoy... (Estoy mintiendo intencionadamente, hay alguna cervecita más por ahí escondida pero paso de contarlo... jeje.)

Para el que no lo sepa, en Camboya la cerveza se bebe caliente y con hielo. Si ya de por si la cerveza no me gusta mucho, tomarla caliente y aguada es como que va contra mis principios más elementales, pero claro... te invitan a pasar el año nuevo chino, estás en su casa-ferretería, sentado en su esterilla, comiendo su cerdo crudo, mientras te manosean dos camboyanos de edad avanzada... ¡¡¡no puedes negarte!!!, así que después de la tercera, cuando empezaba a dar signos evidentes de lo que en España conocemos como "colocón de puta madre" me planté. 



Ensalada de lechuga y pepino. Cerdo asado y salsa de carne (o algo parecido)
Ensalada de lechuga y pepino. Cerdo asado y salsa de carne (o algo parecido)

Mire seriamente al policía, que era el que más insistía en hacerme beber y le dice en un español muy clarito. "-Mira macho, paso de beber más birra, que no me gusta, coño!, así que si quieres verme beber de verdad dame Coca-Cola, a ver quien tumba a quien..."
El tio no entendió ni papa de nada, pero cazó "Coca-Cola" y por mi cara de medio cabreo supuso que le estaba diciendo más o menos lo que le dije, entonces raudo dio la orden a algun adolescente de la familia, que con una celeridad inaudita plantó delante de mi una bolsa con no menos de 12 latas de Coca-Cola helada. Mi pensamiento inmediato fue:
"-Lo siento colega, acabas de cavar tu tumba y tú aún no lo sabes..."


Intuyo que ahora los que me conocen bien estarán con una sonrisilla y asintiendo con la cabeza... ¿a que sí? jeje... y es que lo que no sabía el poli sobón, es que tenía delante a un bebedor profesional de Coca-Cola, y para colmo me había tocado el orgullo.


Así que nos pusimos en un mano a mano. Yo estaba dispuesto a salir volando como un globo por el gas de la Coca-Cola antes de que el poli camboyano pudiera conmigo, y por mis narices que lo tumbaba!!


Ahh, un dato importante!!!... Esta gente cuando se pone a beber, bebe, pero... bebe de verdad.... ríete tú de los Irlandeses, Ingleses, o Rusos.... a mi me lo habían advertido, me habían dicho que los Camboyanos cuando le dan a la birra le dan fuerte, pero a ver, yo estaba convencido de mis posibilidades porque la Coca-Cola forma parte de mi, es un líquido más que fluye por mi cuerpo a diario en cantidades ingentes, confiaba plenamente en mi capacidad de absorción de este líquido de la felicidad y no estaba dispuesto a que un Camboyano de provincias me humillara.

Maldita la hora....



Brindamos al grito de "Kampuchea, Kampuchea" como un millón de veces...
Brindamos al grito de "Kampuchea, Kampuchea" como un millón de veces...


Así que cuando la situación empezaba a salirse de mi control.... llegó alguien y le dijo a poli que tenía que irse, o eso, o que el hombre vio que tumbarme bebiendo Coca-Cola no era tan fácil como él creía, porque yo estaba inflado como un globo, pero él llevaba encima un pedal importante, y se marchó.

Lo que no os he dicho es que cuando se brinda hay que beber lo que tengas en el vaso... hasta el final!! No puedes dejar nada, no puedes hacer pausas, tienes que abrir la boca empezar a beber y tragar y tragar hasta que el vaso se vacíe..... ¿habéis probado a hacer esto con Coca-Cola?.... complicado eh!! :-)

Pues el maldito policía se bebía así las jarras de cerveza como si fueran agua!!! y nada más terminar, chocaba su jarra vacia contra la mía llena de Coca-Cola en un signo evidente de:

"-Te toca!!"... y una detrás de otra fueron cayendo jarras. Una, dos, tres, ocho, nueve....doce.... perdí la cuenta. Lo único que se que es que hice varias incursiones al fondo de la ferretería-casa, a una letrina, por la que iba desaguando lo que entraba por mi boca, mientras que el policía seguía sentado, partiendose el pecho de risa cada vez que yo me levantaba a mear. ¿Dónde lo echaba el jodio? Era un policia inhumano!!!!   


En el interior de las bolsas rosas había hielo.
En el interior de las bolsas rosas había hielo.


Entre risas, y cuando el buen hombre llevaba ya unas 8 ó 10 cervezas, acierta a decirme que después de beber nos íbamos a un karaoke, que él quería cantar... y claro, si alguien celebrando el año nuevo te dice que si vas a un karaoke pues hasta te parece normal, pero si ese alguien es un policía borracho, en Camboya, donde los Karaokes son como los prostíbulos de carretera españoles, mejor te lo piensas... 



Que lástima... casi salgo en la foto, pero ese inoportuno brazo lo evitó... mecachis... :)
Que lástima... casi salgo en la foto, pero ese inoportuno brazo lo evitó... mecachis... :)


En ese momento, cuando el poli dejó de acapararme y llegó uno de los hijos pequeños de el patriarca, que sabía un poco de inglés, fue cuando pude enterarme de quien era quien en la familia, me estuvo contando quien era cada uno y en que trabajaban, y bueno después de un rato de charla y cuando la gente ya empezaba a abandonar la "mesa" creí que era el momento conveniente de marcharme, no fuera a ser que volviera el poli y se empeñara en llevarme a "cantar" :-)



En resumidas cuentas...y dejando aparte la anécdota de la ingesta alcohólica, hoy he vivido una de mis experiencias más auténticas desde que llegué a Camboya, y es que en este país la gente es así, es amable, abierta, se vuelcan contigo, te abren su casa, te dan de comer, en fin... no tengo palabras para describir la bondad, la candidez, la alegría y el buen rollo que transmite la gente de aquí.

Y es que como dijo una vez un amigo, si te dejas la moto con las llaves puestas y sin gasolina, al día siguiente cuando vas a buscarla algún camboyano te ha llenado el depósito.



(Las fotos están hechas con mi Iphone por una adolescente camboyana cuya sonrisa era digna de un anuncio de Colgate.)

Esta entrada se la dedico con cariño a mi amigo Juan Antonio, pues me he acordado mucho de él, porque en cuanto a cosas del bebercio se refiere hoy he conocido a su doble.




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Comentarios: 2
  • #1

    José R Noda (sábado, 09 febrero 2013 23:03)

    Hola Sergio. Me he reído un rato. Me alegro mucho porque me imagino lo bien que lo estas pasando.

    Un abrazo.

  • #2

    Clara Mente (martes, 12 febrero 2013 20:36)

    Tremendo el último video, jajajajjajajajaajajaja.
    (No me quiero ni imaginar los gases, fétidos o no, que tendrías después de semejante atraco de Coca Cola)
    Besos ;D