S21, la antesala de la muerte.

Si estás en Phnom Pehn no puedes dejar de visitar el S21 y cuando lo haces y sales del recinto ya nada es igual. La manoseada frase de "para conocer y entender la realidad de Camboya hay que visitar el S21" es cierta.


Bien sabe Dios que antes de venir a Asia me había propuesto no tocar este tema.

Bien sabe Dios que quería girar la cabeza y mirar para otro lado, el lado de la alegria, de la amabilidad, el lado de la lucha de un pueblo por subsistir cada día con una sonrisa en la boca.

Pero no. Es imposible. No puedes esconderte de la realidad cuando ella te golpea en la cara. El genocicio es parte inherente de este país y no puedes obviarlo.


Voy a dar algunos datos que se pueden encontrar en cualquier enciclopedia, pero son necesarios para entender las fotografías que vais a ver después.

 

El hoy museo del genocicio Tuon Sleng, llamado Security Office 21, o S21, durante la etapa de los Jeméres rojos, son cuatro edificios que conformaban la Tuol Sleng Primary School y la Tuol Svay Prey High School. Sus aulas se conviertieron en un centro de detención, interrogación, torturas y salvajes asesinatos de sus detenidos. 

 

Se estima que desde 1975 a 1979 por sus celdas pasaron 20.000 camboyanos, sólo hay constancia de que sobrevivieran siete, el resto fueron asesinados. Cuando las tropas vietnamitas entraron en el centro encontraron los cadáveres de trece varones y una mujer que habían sido salvajemente torturados. Fueron los últimos ejecutados en el S21.

 


El museo del genocicio Tuon Sleng o S21, son cuatro edificios que conformaban la Tuol Sleng Primary School y la Tuol Svay Prey High School. Sus aulas se convirtieron en un centro de detención, interrogación, torturas y salvajes asesinatos de sus detenidos. 



El centro está conformado por cuatro edificios de tres plantas, A, B, C, y D. Lo que antaño eran aulas se convirtieron en salas de tortura en el edificio A, este era el único bloque que disponía de cristales en sus ventanas, pues ayudaban a amortiguar los gritos de desesperación y extremo dolor provocados por las torturas.

 

Los edificios B, C y D fueron utilizados como carceles, las aulas se dividieron en pequeñas celdas de 0,80m x 2m, algunas hechas de bloque, otras de ladrillo y otras de madera.

También había salas de detención más grandes (aulas no divididas) en las que se hacinaban a los prisioneros. Los encarcelamientos duraban de 2 a 4 meses para los sospechosos y de 6 a 7 meses para los prisioneros políticos, pero daba igual, todos acababan torturados y posteriormente asesinados. Familias enteras, mujeres y niños absolutamente inocentes... así hasta 20.000 sólo en este centro, y si bien este era el más grande, había centros similares por todo el país.


Los edificios se han mantenido tal como se lo encontraron las tropas de liberación, en algunos lugares se pueden ver hasta las manchas de sangre.

El gobierno camboyano abrió el centro como museo en 1979. Por estas instalaciones han pasado miles de camboyanos que han podido comprobar de primera mano lo ocurrido a sus paisanos hace menos de 40 años.

 

Ver las caras de cualquier persona mientras se realiza esta visita es un poema... ver la cara de los estudiantes camboyanos que acuden en autocares desde las escuelas de todo el país es algo que yo personalmente no olvidaré en mi vida.



Ver las caras de cualquier persona mientras se realiza esta visita es un poema... ver la cara de los estudiantes camboyanos que acuden desde las escuelas de todo el país es algo que no olvidaré en mi vida.



Las fotografías que vas a ver a continuación es una serie titulada "La antesala de la muerte". Se trata de las salas de torturas ubicadas en el bloque A y son los lugares donde fueron encontrados los 14 cadáveres en estado de descomposición.

En algunas de ellas puede verse en la pared una fotografía de lo que encontraron las fuerzas de liberación en cada habitación. 

Los catorces cuerpos fueron enterrados en la entrada del bloque A, y allí descansan en paz.

 

(Puedes hacer clic en las imagenes para ampliar)


Sala de torturas,  Boque A del S21.
Sala de torturas,  Boque A del S21.
Sala de torturas,  Boque A del S21.
Sala de torturas,  Boque A del S21.
Sala de torturas,  Boque A del S21.
Sala de torturas,  Boque A del S21.
Sala de torturas,  Boque A del S21.
Sala de torturas,  Boque A del S21.



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Comentarios: 6
  • #1

    Noemí Márquez Pérez (jueves, 31 enero 2013 19:25)

    Es muy fuerte y sé cómo saliste de ahí, yo hice una visita al campo de concentración de Terezin en Checoslovaquia, en el viaje de fin de curso de 3º de BUP, a principios de los 90, creo que fue el 93 y aún es algo que tengo muy presente y que sinceramente no se olvida. De todos modos, es bueno que dejen estos sitios de cara al público para intentar lograr que no se repitan los errores. Cuando yo fui a Terezin había estudiantes alemanes y también muchos judíos visitándolo.

  • #2

    Feli (jueves, 31 enero 2013 20:31)

    Estoy totalmente de acuerdo contigo no nos podemos poner el antifaz o la máscara que nos impide ver la realidad "del pueblo camboyano" y al hilo me viene esto:

    "En cierta ocasión una mujer se acerco a Buda con su hijo muerto en brazos. Le suplicó que se apiadara de ella, que le devolviera a su hijo, y Buda se ofreció a ayudarla. Pero para eso era necesario que le trajera una semilla de mostaza de una familia que jamás hubiera sufrido la muerte. La mujer buscó de casa en casa. La gente quería ayudarla, pero todo el mundo había sufrido una muerte: un hermano, una hermana, un padre, un esposo, un hijo. Después de buscar en vano durante mucho tiempo, volvió a Buda.
    Él preguntó: ¿Dónde está tu hijo?
    Lo he enterrado, respondió la mujer."

  • #3

    Beat (viernes, 01 febrero 2013 01:15)

    Te admiro mucho por haber sido capaz de usar tu cámara para mirar de frente y a los ojos de ese terrible lugar.
    Yo no me he atrevido nunca a visitar Auschwitz o Treblinka. De hecho me cuesta trabajo entrar en el valle de los caídos.
    El verano pasado en una calle de Berlin me impresionó ver la atención y el respeto con que un grupo, alemanes muchos de ellos, hacía una de las visitas organizadas por el ayuntamiento a un lugar emblemático del muro.
    ¿conseguiremos algún día en nuestro país mirar de frente y a los ojos a nuestra propia historia? Como ya lo hacen los camboyanos, los checos, los alemanes, los polacos...

  • #4

    Paco (sábado, 02 febrero 2013 13:27)

    Gracias por mostrar esta realidad, trabajo como el tuyo nos sirven a muchos para salir de nuestra burbuja

  • #5

    Sergio Díaz (sábado, 02 febrero 2013 18:09)

    Para ser absolutamente sincero, cuando hice esta visita no quería hacer fotos, de verdad, no quería mostrar esta cara de Camboya, tenía bastante claro desde hacía tiempo que estas no eran el tipo de imágenes que quería enseñar, fuí a verlo por eso de "ya que estoy aquí..." y bueno, en este lugar la realidad te golpea tan fuerte que piensas que esto debe conocerlo todo el mundo para que jamás vuelva a repetirse nada parecido, en ninguna parte del planeta.

  • #6

    Sandra (domingo, 30 abril 2017 17:15)

    Sé que en agosto vas a mostrarnos la Camboya que amas profundamente, y que vas a intentar mostrarla a través de tus ojos. Espero que esta parte también podamos verla y sentirla. Esto no puede olvidarse...