Phnom Penh y su callejón del amor

En mi última entrada había prometido deciros cual iba a ser mi próximo destino, pues "the winner is.." Phnom Penh, capital de Camboya.


Bueno, vamos por partes... lo primero que quiero hacer es felicitar a Air Asia por el servicio prestado. Para el que no lo sepa a esta compañía aérea se la conoce como la "Ryanair" de Asia, bueno pues YA QUISIERA Ryanair.


He volado con los irlandeses, y hasta ahora no podía compararla con ninguna otra compañía low cost, pues no he volado nunca con Easy Jet, ni con Wizz Air, ni Vueling, ni tantas otras, evidentemente Ryanair sale muy mal parada si la comparas con Iberia o Air Europa, pero tenía muchas ganas de vivir de primera mano una experiencia de vuelo low cost con otra compañía, y especialmente con Air Asia, pues había leído bastante de ella y las similitudes con Ryanair son reiterativas... pero de eso nada!

 

Me ha encantado la atención recibida, el servicio a bordo, la estética cuidada, el estado del avión... todo!. Tuve un problema en el embarque por un error en el nombre impreso en la tarjeta y me lo solucionaron de forma inmediata, sin complicaciones. Me dió sensación de efectividad máxima sin perjuicio para el cliente. Un 10 para ellos. Al igual que soy muy crítico cuando una compañía lo hace mal, cuando otra hace bien las cosas es de justicia reconocerlo, y en este caso Air Asia, por mi experiencia con ellos, se ha ganado todo mi respeto. Bravo.


A medida que el avión descendía se iba conformando un paisaje rural muy curioso. Una llanura interminable, verde verdísima, llena de campos de arroz, con alguna palmera individual suelta y pequeñas chozas hechas de caña de bambú


A medida que el avión descendía se iba conformando un paisaje rural muy curioso. Una llanura interminable, verde verdísima, llena de campos de arroz, con alguna palmera individual suelta y pequeñas chozas hechas de caña de bambú, mientras sentado en el avión observaba por la ventanilla esa escena imaginando lo durísimo que tuvo que ser la vida para esta gente los años bajo el yugo de Pol Pot, pero no, me negaba a amargarme en esos pensamientos....


Cogí un taxi hasta el hotel, y ocurrieron dos cosas en el trayecto, que me despertaron, y una de ella fue literalmente, me explico: El tráfico era infernal, creía que había visto todas las motos del mundo en Bangkok... JA! Bangkok es un juego comparado con Phnom Penh (Y por lo que me han dicho, Vietnam es aún peor).

 

Miles de motos pululaban incesantemente a nuestro alrededor, y si digo miles y no cientos es porque eran miles, hicimos los 11 ó 12 km que separan el aeropuerto del centro de la ciudad sin que el coche pusiera la segunda marcha.... tráfico lentísimo, calor, zumbido de motos alrededor.... me quedaba adormecido y de repente, levanto la cabeza, miro por la ventanilla y veo un balón de fúbol que viene directo a mi cara esquivando a motoristas, coches, tuk-tuks y demás vehículos extraños que circulan por las calles de Phnom Penh y sólo en el último momento pierde fuerza baja su altura un poco e impacta violentamente contra la puerta. Susto de muerte!



El callejón del amor
El callejón del amor


Después de explicarle al conductor, que por cierto se había quedado pálido, que había sido un pelotazo de los chicos que estaban jugando en la calle, seguimos trayecto hacia el hotel... ya iba bien despierto físicamente, pero lo que me despertó de verdad fue otra cosa...

 

Unos minutos después parados en un semáforo y sin saber de dónde había salido, me encontré con una niña pegada al cristal con una mano literalmente aplastada contra la ventanilla y la otra con la palma hacia arriba, pidiéndome dinero... o lo que fuera.

La niña estaba sucia, pelo estropajoso, mocosa... no debía tener más de 7 u 8 años, hablaba sin parar repitiendo siempre la misma frase que, aunque no se camboyano, sabía perfectamente lo que me decía, pues hay gestos y situaciones que son universales.


Por un momento me vino a la cabeza una fotografía de Steve McCurry tomada en Bombay, pues era una escena muy similar. Yo no llevaba mi cámara a mano y no pude captar el instante en pixeles, pero de lo que estoy seguro es que esa imagen jamás se me borrará de mi mente.


Esto no es Tailandia, el país de las sonrisas... Sergio, bienvenido a Camboya.


Autor: Steve McCurry
Autor: Steve McCurry

Mi estancia en Phnom Penh ha sido testimonial, sólo he pasado día y medio pero día y medio la mar de interesantes... de entrada, cuando el taxista llega al lugar y me dice que esa es la calle pienso "Este no se ha enterado"... me había llevado a un callejón de unos 50 metros en el que había por lo menos 25 prostíbulos. Le digo que si está seguro de que esa es la calle, me mira raro, se ríe, me río, le digo que hay muchas chicas "alegres", se ríe, contesta: "Mejor para ti", y suelta una carcajada.
Sí, mi hotel estaba en la calle del vicio y la depravación.... y yo dejando de fumar, en fin...



Limpiando pescado en el mercado
Limpiando pescado en el mercado


Una salida tempranera a la mañana siguiente para tomar alguna foto del amanecer en el punto donde se unen el Tonle Sap y el Mekong me llevó después a visitar casi sin querer un templo precioso... pero lo auténtico de verdad vino a la salida del templo. Es muy curioso como cuando entras en los templos urbanos parece que los ruidos de la ciudad desaparecen, son lugares en los que se respira paz y relax, sin embargo justo al otro lado del muro está la bulliciosa ciudad, vibrante, que no cesa ni de día ni de noche. Esta sensación la he vivido en Hong Kong, en Bangkok, y ahora en Phnom Penh, y me temo que será algo que se repita por toda Asia.



Tonle Sap y Mekong, en Phnom Penh
Amanece en Phnom Penh


En una de las puertas traseras del templo, se encontraba un mercado. El mercado más auténtico que he visto hasta el momento, y también el más guarro. Si algo me ha llamado la atención es que los Camboyanos con el tema de la higiene tienen bastante poco que ver con sus vecinos los Tailandeses, claro que también están 30 años por detrás en otras muchas cosas, y esto me lleva casi al principio... el paso por el poder de los Jeméres rojos destrozó al país haciendo que retrocediera hasta niveles medievales, y es que por mucho que se quiera olvidar esa tragedia, me temo que sus secuelas son imposibles de obviar cuando pasas un tiempo aquí.





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Comentarios: 11
  • #1

    More (miércoles, 05 diciembre 2012 18:18)

    Da gusto viajar contigo...es como ir conociendo un poco del lugar, de su historia, de sus gentes... Siempre he pensado que las mejores fotografías son las que nunca pudiste tomar y seguro que la imagen de la niña en el taxi es una de ellas! Sigue disfrutando... y nosotr@s contigo!!

  • #2

    Grumpy (miércoles, 05 diciembre 2012 18:31)

    Y..... Me he quedado con ganas de mas!!!
    Sigue escribiendo, por favor.

  • #3

    Tati (miércoles, 05 diciembre 2012 19:28)

    Estoy de acuerdo con More...esto de viajar a distancia está muy bien, pero ya me gustaría compartir in situ todas esas sensaciones....lo peor que llevaría es el tema de la higiene...es algo que me supera y por eso no quiero saber nada de nada de algunas partes de este planeta..pero como para eso estás tu...estupendo!!!! Me alegro mucho de que estés disfrutando de esta aventura...muakkkk!!

  • #4

    Enrique Mesa (miércoles, 05 diciembre 2012 20:26)

    Fantástico relato Sergio, sigue así y aparte de las fotos te traes un libro. Un fuerte abrazo amigo.

  • #5

    paloma (miércoles, 05 diciembre 2012 21:25)

    Leer tu historia es como vivirla a tu lado... Tus fotografias,tus relatos y la manera en que compartes esta parte de ti mismo con nosotros me hace sentir que viajamos contigo... Cada sentimiento tiene un valor diferente dependiendo del momento y del lugar y ahi estas tu...vivendo una experiencia irrepetible en Camboya demostrandonos a todos que hay multiples maneras de vivir la vida. GRACIAS por compartila con nosotros!

  • #6

    Cecilia (jueves, 06 diciembre 2012 01:42)

    ¡Buenas noches Sergio! Opino igual que More y Grumpy, da gusto leerte. Sigue escribiendo y disfrutando. La vida es una.

  • #7

    Mila (viernes, 07 diciembre 2012 01:29)

    Me encanta lo que escribes y como lo estas viviendo. Amigo, mucha suerte, enriquecete con esta experiencia, que seguro te marcara para siempre. Y sigue escribiendo y fotografiando, que es una alegría saber de ti. Besos grandotes!!

  • #8

    Sergio Díaz (viernes, 07 diciembre 2012 03:22)

    Gracias, gracias!! Me motiva mucho saber que os gusta lo que escribo. En un verdadero honor para mi teneros como audiencia!
    Besos y abrazos!!

  • #9

    Julia Geb (sábado, 08 diciembre 2012 19:10)

    Y he vuelto a volar hasta esos mundos lejandos a través de tus relatos....increíblo lo bien que describes todo, Sergio. Realmente me encanta.

  • #10

    Elisa (domingo, 09 diciembre 2012 19:45)

    Yo estuve en un mercado de pescado en Dakar que también impactaba. Precioso relato Sergio.

  • #11

    Elisa (domingo, 09 diciembre 2012 19:46)

    Y lo del callejón del amor muy poético