Cuando La Moncloa era roja, o como sentirte extranjero en tu ciudad.


 El mes pasado hice mi ¿octavo? viaje a Irlanda.

 

Excepto Dublín, que lo conozco bien, e Irlanda del Norte, que la visité en mi anterior viaje, no había visto absolutamente nada más de ese fantástico país, así que en este viaje me organicé para recorrer el oeste y sur de la isla.


Cuando me muevo por un país extranjero y voy a conducir, siempre utilizo el navegador GPS por razones obvias, me lleva... me trae... ahora a la izquierda... la siguiente a la derecha... la verdad es que es cómodo y te permite circular por cualquier lugar como si lo conocieras de toda la vida, y además, si te equivocas, enseguida te recalcula la ruta y te vuelve a llevar por el camino correcto. Me parece un aparatito indispensable si tienes que manejarte por un lugar desconocido.

Esta mañana la había programado para ir a las embajadas de Vietnam y Tailandia en Madrid, tenía las direcciones apuntadas en mi libreta y ambas calles me sonaban bastante, sabía en que zona de la ciudad estaban, y además era una zona muy cercana al lugar en el que trabajé durante más de diez años, así que supuse que llegaría con cierta facilidad.

Grave error.


Antes de llegar a la zona y después de dar más vueltas que un molino, no me quedó otro remedio que conectar el GPS y, al rato de escuchar atentamente como "Eva" me iba guiando, asocié la voz del navegador con estar en una ciudad extraña de un país que no era el mío, sin embargo... estaba en Madrid!, la ciudad en la que nací, en la que me crié, y para colmo, estaba dando vueltas por calles en las que 20 años antes buscaba aparcamiento a diario!! ¿Que hacía yo allí, en un lugar tan familiar, escuchando a "Eva"???


Fué una sensación desagradable, me dí cuenta que era un extranjero en mi ciudad natal, los edificios eran los mismos, las mismas rotondas en los mismos sitios, los mismos semáforos, todo era igual, nada había cambiado... bueno, nada no. Había cambiado yo.

Me dió pena darme cuenta que ya no sabía moverme por Madrid, sin que "Eva" me diga cuando tengo que girar, o en que carril he de ponerme. Hace 20 años casi podía llegar al trabajo con los ojos cerrados, hoy necesito de satélites para llegar al mismo punto.

Terminadas las gestiones, le pedí a "Eva" que me sacara de la ciudad y me devolviera al pueblo dónde está nuestra casa familiar, ella decidió que la ruta óptima pasaba frente al palacio de la Moncloa.

Antes de llegar a la altura de La Moncloa, me entró una grata sensación al incorporarme a la autopista, fue como volver a un entorno que podía controlar, al fin y al cabo todas las autopistas son parecidas... pero sobre todo, esa sensación de "Eva, ya no te necesito", fue especialmente placentera, mucho más que cuando la desconecto en el extranjero. Ciertamente me sentía ligeramente humillado por ella.

 

Veinte años atrás siempre que pasaba por el Palacio de La Moncloa echaba una miradita y hoy instintivamente hice lo mismo y me sorprendió ver que algo si que había cambiado allí. Los ladrillos, antes eran más rojos, más vivos, hoy los ví pálidos, desvaídos. Me da la sensación que reflejan perfectamente el estado del país.

Me gustaba más Madrid cuando lo conocía, y me gustaba más La Moncloa cuando era roja.



Escribir comentario

Comentarios: 5
  • #1

    Cecilia (viernes, 19 octubre 2012 19:48)

    Así nos sentimos muchos, extraños en nuestra propia tierra. Excelente entrada, esta me ha gustado todavía más que la anterior. A que vas a tener más aficiones innatas que la fotografía!!!!! Sigue así Sergio!!!

  • #2

    ana (viernes, 19 octubre 2012 20:15)

    Cierto Sergio a veces no sentimos extraños en nuestra propia casa asi que cuanto mas no , nos sentiremos en nuestro pais cuando hechando la vista a tras 20 años ha sido mucho lo que ha cambiado je je felicidades por tu entrada muy buena sigo deseandote lo mejor en este gran proyecto

  • #3

    Grumpy (viernes, 19 octubre 2012 23:02)

    Veinte años son muchos años...
    Bonita faceta la tuya como escritor...
    Siempre nos sorprendes con algo.
    Pero recuerda una cosa "de Madrid al cielo".
    Muacks!

  • #4

    Clara D. (domingo, 21 octubre 2012 18:51)

    No te despegues de Eva en los próximos meses !!!!
    Besos

  • #5

    Beat (sábado, 27 octubre 2012 18:45)

    Conozco esa sensación de "este no es mi Madrid, que me lo han cambiao!". Pero más en otro sentido: Yo siempre habia tenido la impresion cuando vivía allí de que Madrid que era una ciudad abierta y cosmopolita y lo que me ha parecido triste es encontrarme con la sensación de volver a una ciudad castiza y pretenciosa y en muchos aspectos bastante más paleta que algunos pueblos. Supongo que esto también tiene que ver con envejecer.